lunes, 16 de agosto de 2010

Porto de Mar I, II, diseño: Jaime A. Moner

Ubiquémonos a finales de los años ochenta. La construcción ha experimentado una clara mejoría en cuanto al diseño arquitectónico se refiere. Existen mejores y variados materiales para las realizaciones. También el cliente final es más exigente y se deben seguir las pautas del mercado.
Jaime A Moner, Gerente en estos momentos de Porto Proyectos SL y apoyado por Pedro Otzoup, recibe el encargo de Porto Fornells SL para el diseño de estas dos promociones a desarrollar en fases consecutivas. Se inician la fase de planeamiento y se construyen los conjuntos en los años 1.988 a 1.991. Incluso en plena crisis de Kuwait, las promociones consiguen record de ventas y son galardonadas con el premio a la mejor promoción inmobiliaria de estilo mediterráneo de las Islas Baleares. 
De parecido estilo,un cambio de normativa propicia que Porto de Mar II disponga de un área de ocupación más profunda respecto de Porto de Mar I. Podrán comprobar que las edificaciones de PdM II se situan más cerca del limite con la ZMT, a 6 mts para ser más concreto y la segunda fase, PdM I, debe retrasarse 20 mts de la ZMT. El resultado de esta aritmética es que los edificios de una y otra fase son completamente distintos. Unos disponen de mucha terraza en cada nivel y se pueden aterrazar sin problemas. Los del segundo conjunto son muy estrechos y verticales, quedando casi sin terraza en la planta segunda de cada edificio. 
Todo ello ha conllevado a la diversidad de estilo que seguramente ha contribuido a mejorar el aspecto general del conjunto-os arquitectónicos, ya que finalmente no hay ningún edificio igual, ni en fachada, ni en planta.
Un magnifico ejercicio de paisajismo y ajardinamiento han contribuido a que la construcción se integre perfectamente al entorno, sobre todo teniendo en cuenta que la zona es totalmente artificial, puesto que los solares y también las carreteras fueron incorporadas artificialmente a finales de los años setenta, dado que la zona era una antigua cantera de marés que había abastecido de este material para la construcción del pueblo de Andratx a principios de siglo XX, -anécdota es que entre el material de relleno empleado se encuentra el precioso Hotel Gran de Camp de Mar, que todos recordarán, preciosos ejemplo de arquitectura clásica mallorquina, demolido en la década de los setenta-. Aún se puede perfectamente percibir cómo debía ser el paisaje anterior, el de las canteras, si uno se aventura a descender por las escalinatas públicas, que diseñe e hice construir para que todo el mundo tuviera acceso al mar y a esta zona especial de marés recortado por la mano del hombre. Existen unas preciosas piscinas naturales que se llenan de agua de mar con el efecto del oleaje durante invierno y entretiempo. En verano se secan por el escaso oleaje. 
 Merece la pena visitar este conjunto pues refleja lo que podría ser la costa mallorquina urbanizada, pero mimando detalles, protegiendo la vegetación autóctona existentes e incorporando otras variedades. 
Parte importante del exito de las aldeas ha sido, sin lugar a dudas, el prescindir completamente del tráfico rodado dentro del area residendial, ni siquiera en subterráneos. Se asigno una plaza por vivienda en aparcamientos habilitados y tratados esteticamente a modo de plazas empedradas, prohibiendo expresamente las rayas de pintura y otros materiales para impedir impactos visuales negativos.
Han pasado cerca de veinte años y es un gozo pasear por las calles peatonales interiores y públicas, con los jardines perfectamente cuidados, las fachadas mantenidas y prolijas. Ha habido una pequeña evolución, pero realizada siguiendo las pautas originales, consiguiendo mantener el espíritu con que se creo.

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